La panela, de las manos campesinas a los hogares colombianos

La panela es el endulzante campesino que nutre los hogares colombianos. Miles de familias campesinas a lo largo del país viven de hacerla . Endulzan y nutren la vida, aunque muchas veces las situaciones de esta nación les amarguen la propia.

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El agua e’ panela hierve en fogón de leña para calentar la mañana en un hogar campesino, junto al limón acompaña el almuerzo del jornalero o el banquete de un restaurante. El agua e’ panela es a veces el único alimento de un niño que afronta la pobreza. La panela ha “levantado” a muchos colombianos. Está presente y perdura. Manos fuertes y pujantes la moldean desde rincones de esta nación. ¿Cómo lo hacen?, que valioso saber esa historia, Soy Campesino la conoció y la comparte.

La caña predomina por los campos de Santana, Boyacá, hasta estos campos llegó Soy Campesino. Es cortada con machete para enviarla al lugar donde se convertirá en bloques de dulce. “Yo me siento muy orgulloso de enviar la caña para que salga la panela bien bonita”, afirma un campesino mientras corta los delgados troncos. Arrumes de caña llegan en burros o caballos al trapiche, allí se hará la magia.

La planta dulce se tritura y extraen su jugo. Lo que queda se introduce bajo la hornilla “para que produzca fuego y así cocinar el jugo de la caña y terminar en panela”, expone el panelero boyacense mientras el fuego arde bajo el horno. Burbujeante y de color caramelo se purifica dentro de la caldera el jugo de la caña.

En el trapiche va culminando el proceso mientras se bate el espeso caramelo. Los moldes se llenan de esta caña hecha un denso pero moldeable endulzante campesino. Tiempo después, rectángulos de dulce marrón están listos para empacarse y viajar a algún hogar colombiano. “Ya está lista la mejor panela del país desde Santana, Boyacá para empacarla”, afirma Fabio.

Ahora, quizá usted en algún momento del día va a llenar su pocillo con un agua de panela o un tinto de panela, de aquella que viene de la labor de un campesino y la unión de su familia. Es por esas familias que hay que asegurarse que el endulzante de bloque color marrón que está en su cocina haya sido moldeado por manos colombianas.

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Autor: Marysol Munévar R.

Comunicadora social - periodista en aprendizaje de la Universidad Externado de Colombia.

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