Colombia conmemora el Día del Campesino, en medio del abandono estatal.

El 2 de junio es la fecha elegida para reconocer la labor de los campesinos de Colombia en el desarrollo económico del país, la seguridad alimentaria y la preservación de las tradiciones culturales del área rural del país.

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Según el Ministerio de Cultura, el día nacional del Campesino fue instituido por el gobierno conservador de Guillermo León Valencia en 1968, con el fin de destacar y exaltar a esta población, el primer domingo del mes de junio , un evento que desde entonces ha buscado el reconocimiento de los campesinos de nuestro país.

Sin embargo, el campesino colombiano por años ha sido también golpeado por el conflicto armado del país, el olvido estatal y la falta de garantías en tratados de libre comercio, donde los principales afectados son los cultivadores.

Un 23 % de los colombianos vive en el campo; pero, es preocupante que el 32 % de los mismos se encuentran en condición de pobreza. Lo anterior demuestra que en el país permanece latente la necesidad de cerrar las brechas sociales y económicas de las poblaciones más vulnerables y, sobre todo, fortalecer las capacidades técnicas de los pobladores rurales para que puedan generar ingresos.

Una de las principales estrategias para reducir la pobreza rural, de manera sostenible, es trabajar en aspectos como la inclusión y la eficiencia de los procesos en el campo; entender que el sector rural va más allá de lo agropecuario y que la ruralidad no es solo una, dado que cada lugar y población tiene sus dinámicas y necesidades particulares.

El rol del campo colombiano es imprescindible para el movimiento de la canasta básica de alimentos (CBA) en el país, teniendo en cuenta que el gasto en alimentos durante el año 2020 representó un 34,2 por ciento del ingreso de los hogares. Además, en América Latina, el 80 por ciento de los alimentos son producidos por agricultores familiares.

De allí la importancia de generar iniciativas que promuevan acciones para el fortalecimiento de las capacidades sociales, económicas y políticas de los agricultores familiares. Un claro ejemplo, es la gran influencia que han tenido los mercados campesinos, espacios donde los municipios apoyan al campesino que compra y vende su productos. En medio de la crisis nos recuerdan las antiguas tradiciones que hoy exaltan a quienes nos proveen alimento.

Por esta razón, los invitamos a continuar con el apoyo a quienes llevan comida a nuestra mesa, comprando siempre campesino, y pagando lo justo.

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Autor: Laura Daniela Parra

Comunicadora social y periodista digital. (Tunja, Boyacá)

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