Feijoa, el nuevo oro verde que cambiaría la economía de los campesinos colombianos

Como los cultivos de feijoa crecen aun en ambientes hostiles, así mismo el campesino prospera a pesar de las fuertes circunstancias del entorno. Bebidas, dulces, postres, cremas y salsas son la muestra del esfuerzo de un sector que trabaja a diario para mejorar la calidad y la presentación de una amplia producción agroindustrial.

Foto: ChipViajero. Tibasosa, Boyacá.

Un dato interesante que encontramos al indagar sobre la historia de la feijoa es que esta no es originaria de Colombia, sino que fue, en su momento, traída del sur de Brasil, Paraguay y del noroccidente de argentina. Dato que nos sorprende porque a pesar de que Boyacá no es la tierra de origen de este fruto, la feijoa se ha convertido en un símbolo insignia del departamento.

Por ello, resulta importante reconocer el trabajo de los campesinos que han arado con tal amor y dedicación los cultivos en Colombia, tierra en donde ahora crece la feijoa,  los cuales, nos han hecho sentir tan nuestra esta fruta, que nunca pensamos en que provenía de otros países.

En Boyacá, diferentes municipios se han dedicado al cultivo y producción de la feijoa; Tibasosa, ubicado en la provincia Sugamuxi, es un gran ejemplo de ello, solo en este lugar se estima una producción de 25 toneladas al año.

Sin embargo, la producción de este delicioso fruto no siempre fue tan fácil. Los campesinos tuvieron que superar adversidades climáticas, de inseguridad y poca rentabilidad, esto les negaba la tranquilidad de trabajar por su sustento y el de sus familias.

Foto: Nativa Produce.

Con el tiempo la tranquilidad aumentó y con ella la producción y la demanda de la feijoa, fruto que ahora se utiliza en diferentes preparaciones como el conocido sabajón de feijoa, dulces, tortas, mermeladas, arequipe, helados, cremas, salsas, masato y bocadillos entre otros productos, que han ayudado a enriquecer la gastronomía del departamento y a fortalecer la industria exigiendo cada vez mayor calidad. Así lo comenta, Sandra Milena Álvarez, jefe de personal de la finca Tierra Grata, en su entrevista para Las Dos Orillas: “No solo manejamos altos estándares de calidad en nuestra producción, sino que estamos generando oportunidades de progreso. Eso es quizá lo más gratificante de este trabajo”. 

El cultivo de la feijoa, demuestra que la fertilidad del campo colombiano es asombrosa, pero sin la laboriosidad y la resiliencia del campesinado, este no daría los grandes resultados que nos da hoy, el sector agropecuario en Boyacá. Apostarle al campo, es apostarle al progreso.

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Autor: Kitsara Rico Paz

Comunicadora Social apasionada por el cine y la fotografía.

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